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  1.- Una Obra de gran actualidad. El nombre de la escritora: María Valtorta. Su singular personalidad, como mística y como escritora, es muy conocida en el mundo. La Obra comenzó a publicarse en Italia el año 1950 y desde aquí, sin publicidad alguna, se ha propagado por todos los rincones de la Tierra. Es una Obra concebida precisamente para la Iglesia de nuestro tiempo —un tiempo en que la Iglesia nos llama a un nuevo esfuerzo de evangelización— y, como se dice en la misma Obra, para la “Iglesia regenerada” en la que tendrá especial relevancia. Obra providencial, que se ofrece a todas las personas de buena voluntad. Un don del Cielo. Bendigamos por ello al Señor.

2.- Una Obra que va dirigida, como decimos, a todos. Pues, dada la claridad con que se exponen hasta los puntos doctrinales más excelsos, resulta verdaderamente accesible a todas las personas. Y Obra encomendada a “mis sacerdotes”, quienes, en palabras del Señor a María Valtorta, son “necesarios para la vida del espíritu en la medida que los cuatro elementos: luz, agua, aire y fuego son vitales para la tierra. Porque la salvación de la Humanidad está, en parte, en vuestras manos”. Obra encomendada, por tanto, también a la mujer consagrada al Señor: “¡Los lirios! Serán el símbolo de los que amarán como ha amado mi Madre a Dios… Consagradas al servicio del Rey y serán esposas, la amadísimas esposas en la Tierra y en el Cielo”.

3.- Esta mística escritora es autora de varios libros. Pero es obligado destacar, como su obra más importante y trascendental, aquella que se halla constituida por la Obra magna: la monumental, narrativa y doctrinal obra sobre la vida de Jesús (obra contenida en diez volúmenes con el título: «El Evangelio como me ha sido revelado», 3ª edición italiana). Si alguno quiere conocer cómo fue Jesús, como Dios y como Hombre, y cómo fue su Madre, que lea esta Obra. Es un compendio de visiones que María Valtorta tuvo de la vida de Jesús caminando junto a sus apóstoles, junto a su Madre. Reproduce “en vivo” los relatos contenidos en los cuatro Evangelios, en el mismo ámbito histórico-geográfico de Palestina, tal como sucedieron hace 21 siglos. Narra la vida de Jesús de Nazaret desde su nacimiento hasta su ascensión a los cielos e incluso la vida de la primitiva Iglesia. Constituye una maravilla de la revelación privada que enriquece la vida espiritual de todo aquel que la lea.
.   A fin de respetar la convicción constante de María Valtorta, debemos distinguir entre Autor y Escritor:
a) Autor de su Obra sería un ser sobrenatural: el mismo Jesús, el Espíritu Santo, María Virgen o su Ángel de la Guarda («Azarías») quienes se lo habrían dictado.
 b) Escritor, o mejor dicho, Escritora, es, por el contrario, María Valtorta, que vertió fielmente sobre el papel cuanto el Mensajero le comunicó.
.  María Valtorta es llamada por el Señor, con frecuencia, «pequeño Juan» o como «Juanito», por la similitud en su espiritualidad y misión con el gran Juan, apóstol y evangelista. Es para Jesús un pequeño Juan evangelista.
3.-1. En la lectura de esta Obra se descubre, además, la grandeza de los Evangelios canónicos: ya que no se podía haber dicho —lo expuesto en los cuatro Evangelios— con tan pocas palabras y de forma tan sencilla y armoniosa el contenido sustancial de la obra de Jesús en este mundo. Pues como dice el Concilio Vaticano II en la Constitución «Dei Verbum»: “En la redacción de los Libros sagrados, Dios eligió a hombres, que utilizó usando de sus propias facultades y medios, de forma que obrando Dios en ellos y por ellos, escribieron, como verdaderos autores, todo y solo lo que Él quería” (DV-cap. III nº 11).
.  El evangelista Juan, testigo presencial del ministerio de Jesús durante los tres años, reconoce al término de su Evangelio que “Jesús hizo muchas otras cosas. Si se escribieran una por una, creo que no habría lugar en el mundo para tantos libros”. Aparte de la hipérbole que pueda encerrar esta frase de Juan, realmente, como verá aquel que lea esta Obra, Jesús habló de muchos otros temas y realizó otros milagros durante sus tres años de la vida pública. Sin embargo, los Cuatro Evangelios contienen lo que constituye la Revelación propiamente dicha, es decir, “todo y solo lo que Dios quería” que se escribiera. Es llamada: Revelación «Pública».
3.-2. Esta Obra, entonces, ¿qué añade a esta Revelación Pública? Nada. En palabras del Señor a la escritora:
. “Esta Obra no es un libro canónico pero es siempre un libro inspirado que Yo doy para ayudaros a descifrar determinados pasajes de los canónicos y sobre todo para comprender lo que fue mi tiempo de Maestro y conocerme a Mí,  Palabra,  en mis palabras”.
.  Y advierte. Hay quienes: “No piensan que Yo tenga algo que decir, apropiado a las necesidades de los tiempos, y que sea Dueño de decirlo cómo y a quien me place, porque Yo soy el Dios y el Verbo que nunca cesa de ser Palabra del Padre”.

4.- El Padre Gabriel M. Roschini O. S. M. (Orden Siervos de María), notable teólogo mariano, al hacer la presentación de su mariología, basada en la obra de esta autora, nos habla del significado de los místicos dentro de la Iglesia: “Nuestros grandes místicos, junto con sus escritos, no deben ser infravalorados. Dios, nuestro Padre, nos habló y sigue hablándonos, no sólo por medio de los Profetas, no sólo por medio de Cristo, su Hijo (Sabiduría infinita, Palabra encarnada), no sólo por medio de los Apóstoles y Evangelistas (en los escritos canónicos), no sólo por medio de la Iglesia y de su Cabeza visible, el Romano Pontífice, no sólo por medio de sus «Doctores» sino que también lo hizo y lo hace también por medio de los místicos, es decir, por medio de aquellos a los que Él enriqueció con dones extraordinarios, así llamados «carismas» (gracias gratis datae, concedidas a cada uno de ellos, si bien para el bien de todos). Por medio de estos místicos, Dios habló y nos habla no sólo de Sí mismo, sí que también de sus inefables misterios, habiéndonos hablado y hablándonos también de su Madre Santísima, de su incomparable dignidad, de su misión singular y singulares privilegios. ¿Qué místicos son éstos a través de los cuales Dios nos ha hablado…? Son muchos. Y, al no ser posible tratar de todos, he pensado circunscribirme únicamente a las «místicas», comenzando por una de las más grandes místicas contemporáneas: María Valtorta”.

5.- Para llevar a cabo esta Obra, pues, Dios ha tomado como instrumento a esta mística, una mujer enferma, recluida en cama, inválida. A los 26 años se había ofrecido como “Víctima al Amor misericordioso”. Y cinco años más tarde, como “Víctima a la divina Justicia”.
.  Siendo su preparación académica buena, “mujer instruida y de palabra precisa” como dice el Señor de ella, sin embargo, como ella misma confiesa, su conocimiento bíblico o teológico era muy escaso por no decir nulo. Dice así en las frases finales de su «Autobiografía»: “Desde que sirvo a Jesús como instrumento, nada absolutamente leo. Con una madre exigente y contraria a las prácticas religiosas y con los estudios realizados, le puedo asegurar, Padre Migliorini (su padre espiritual), que no he dispuesto de fuentes humanas para saber lo que escribo y que muchas veces no comprendo lo que escribo”. Con este bagaje cultural y sin consulta alguna previa, en escaso tiempo, postrada en su lecho de enferma, a través de la Obra magna, ha reconstruido toda la vida de Jesús, dando una explicación profunda, sobre todo, del misterio de Jesús y de su Madre.
.  Sin embargo, hace falta una disposición de ánimo, la misma que se exige para la lectura de la palabra de Dios en la Biblia. El traductor de uno de los libros de María Valtorta, concretamente de las «Lecciones sobre la Epístola de San Pablo a los Romanos», nos la indica: “No obstante la profunda e impresionante riqueza teológica de estas Lecciones, otro bagaje no es preciso para adentrarse en ellas que: fe de niño y simplicidad de corazón. De una vez por todas, con seria determinación, pongamos por obra la solemne y apremiante recomendación del Señor de «hacernos como niños para entrar en el Reino de los Cielos» y todo así nos parecerá diáfano y sencillo”.
.  El Padre Gabriele M. Allegra, misionero franciscano y estudioso de la Biblia, reconocido traductor de la Biblia al Chino, Macao/Hong-Kong (1970), que fue proclamado «venerable» en tiempo reciente y «beato» en estos días, exactamente el 29 de Septiembre de 2012, escribió en 1968 a propósito de esta Obra: “Esta Obra maestra de la literatura religiosa italiana, o quizás sea más justo decir, de la literatura cristiana mundial, está expresada a través de dones naturales unidos en armónica conjunción a dones místicos… El dedo de Dios está aquí. En cuanto a justificación teológica para un libro tan convincente, tan carismático, tan extraordinario, aun desde el punto de vista meramente humano, como lo es  «El Evangelio como me ha sido revelado» de María Valtorta, encuéntrelo en la Primera Epístola de San Pablo a los Corintios 14,6”.
.  San Pío de Pietrelcina, «Padre Pío», un gran santo al que Dios concedió tantos dones y gracias —milagros, conversiones, confesiones de millares de almas arrastradas por su ejemplo y su infatigable labor espiritual— ante la pregunta de una hija espiritual: “Padre ¿oyó hablar de estos nuevos libros de María Valtorta? ¿Me aconseja leerlos?”, le contestó: “No te lo aconsejo, más, te lo ordeno”.

6.- En sintonía con la Iglesia.- Durante 21 siglos de cristianismo se nos han dado ininterrumpidos prodigios, innegables aun para los más obstinados negadores.  Manifestaciones divinas, reconocidas por la misma Iglesia.  Mas, como dice el Señor a la escritora: “De un siglo a esta parte vengo aumentando las “voces” y las apariciones, milagros, unas y otras, de la Bondad para haceros volver al Camino. Haceros retornar a mi Ley”.
.  Cristo, pues, Pastor supremo de la Iglesia, ha visto que los tiempos la requerían y con esta Obra ha querido proporcionar al cristianismo y a la Iglesia, con designio amoroso, una fuente de sólida formación, un bien grandísimo para muchas almas.
.  Esta Iglesia  —de institución divina, prolongación del mismo Jesús en la Tierra—, es la Depositaria y la Maestra de la Verdad revelada. Guardiana oficial del Depósito de la Fe. La perfecta sintonía de esta Obra con la Sagrada Escritura y la Tradición de la Iglesia, conforme al Magisterio de la Iglesia, está reconocida por el testimonio, verbal como escrito, de autores y personalidades eclesiásticas y laicas. Por medio de esta Obra, además, “se pone a nuestra luz, católicos modernos, cuya fe en las Escrituras está siendo combatida por la sobreexégesis simbolista y racionalista, el retablo completo de la vida de Jesús en el tiempo”, confirmando de esta forma como auténticos e históricos palabras y hechos de los Cuatro Evangelios.

7.- Nihil Obstat e Imprimatur. En Febrero del 2002, el Obispo Roman Danylak aprobó y recomendó «El Poema del Hombre-Dios» («El Evangelio como me ha sido revelado») de Valtorta, dándole el Nihil obstat y el Imprimatur. Mon. Danylak habla de las obras de Valtorta y dice: “El Nihil obstat y el Imprimatur, con los que la Iglesia Católica respalda los libros religiosos, era y es una prueba de la ortodoxia de la doctrina que se le otorga a un libro. María Valtorta es una de las manifestaciones más extraordinarias del carisma profético en nuestros tiempos. Muchos consideran que es una de las místicas más grandes en la historia de la Iglesia”.

Maria Valtorta

Los restos mortales de María Valtorta reposan desde 1973 en una capilla del claustro contiguo a la Basílica de la Anunciación de Florencia, Italia. Hay junto a su tumba, una inscripción latina en el embaldosado, que dice:

María Valtorta

Miembro de la Tercera Orden
de los Siervos de Santa María
Hostia Agradable a Dios
Escritora de las Cosas de Dios

Nacida en Caserta A.D. 1897
Muerta en Viareggio A.D. 1961

 

 

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